
Fatsia japonica
La Fatsia japonica, conocida popularmente como aralia japonesa, es un arbusto perennifolio muy apreciado por su espectacular follaje ornamental. Sus hojas son grandes, coriáceas y palmeadas, divididas generalmente en siete a nueve lóbulos profundos con un color verde brillante muy intenso. Es una planta robusta que aporta una estética tropical y arquitectónica, siendo capaz de alcanzar hasta tres metros de altura en condiciones óptimas, aunque en maceta mantiene un tamaño más contenido.
Perteneciente a la familia Araliaceae, es originaria de las zonas costeras del sur de Japón y Corea. En la naturaleza crece en ambientes de sotobosque, lo que le ha conferido una notable adaptación a situaciones de sombra y semisombra. Posee tallos gruesos que tienden a ramificarse desde la base y, durante el otoño o principios de invierno, las plantas maduras producen inflorescencias globulares de color blanco crema, seguidas de pequeñas bayas negras no comestibles.
Es una de las plantas más recomendadas para jardineros principiantes debido a su gran resistencia y adaptabilidad. Tolera bien la contaminación urbana y la falta de luz directa, lo que la hace perfecta tanto para interiores amplios como para patios o jardines orientados al norte. Además de su belleza, destaca por ser una planta muy longeva que requiere mantenimientos mínimos, centrándose principalmente en mantener la humedad del sustrato y evitar el sol directo que podría quemar sus lustrosas hojas.
Moderado, 2-3 veces/semana en verano; reducir en invierno.
Sombra parcial o luz filtrada; evitar sol directo del mediodía.
Ideal 10-25°C; tolera heladas ligeras ocasionales.
Rico en materia orgánica, bien drenado y ligeramente ácido.
Fertilizante para plantas verdes cada 15 días en primavera y verano.
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