
Carraspique blanco (Iberis sempervirens)
La planta no padece una enfermedad infecciosa grave, sino un proceso natural de decaimiento tras una floración intensa. Al formarse las vainas de semillas, la planta desvía su energía hacia la reproducción. La falta de poda y la alta densidad de la mata en maceta provocan que las partes interiores se sequen por falta de luz y exceso de humedad ambiental, lo que podría atraer hongos si no se interviene con una poda de aireación.
Recortar los racimos de flores marchitas y las puntas con semillas marrones.
Retirar manualmente hojas marrones y restos secos en la base para mejorar la aireación.
Comprobar el drenaje de la maceta y reducir frecuencia si el sustrato está encharcado.
Aplicar un abono rico en potasio para fortalecer la planta tras la floración.
Moderado, 2 veces/semana; dejar secar superficie del sustrato entre riegos.
Pleno sol, mínimo 6 horas de luz directa al día.
Muy resistente, soporta heladas hasta -15°C y calores veraniegos.
Bien drenado, preferiblemente calizo o neutro; evitar arcillas pesadas.
Fertilizante líquido equilibrado cada 20 días en primavera y verano.