
Argyranthemum frutescens
La Margarita blanca, conocida científicamente como Argyranthemum frutescens, es una de las plantas ornamentales más populares del mundo debido a su belleza sencilla y su capacidad para producir flores de forma casi ininterrumpida. Se caracteriza por sus capítulos florales clásicos, compuestos por un disco central de flores amarillas rodeado de "pétalos" (lígulas) blancos. Su follaje es perenne, con hojas profundamente divididas de color verde grisáceo que forman un arbusto denso y redondeado.
Botánicamente pertenece a la familia Asteraceae y es endémica de las Islas Canarias. En su hábitat natural, crece en zonas costeras y laderas expuestas al sol, lo que le ha conferido una gran resistencia a la salinidad y a los periodos cortos de sequía. Aunque se comporta como un arbusto perenne en climas templados, en zonas con inviernos muy rigurosos suele cultivarse como una planta anual o requiere protección en invernaderos.
En la jardinería doméstica, es muy apreciada por su versatilidad, funcionando perfectamente tanto en macetas grandes como en borduras de jardín. Es una planta que simboliza la inocencia y la pureza en el lenguaje de las flores. Además de su valor estético, atrae a numerosos polinizadores como abejas y mariposas, contribuyendo a la biodiversidad del entorno. Su cultivo es agradecido, requiriendo principalmente sol directo y un mantenimiento básico de poda de limpieza.
Moderado a frecuente, 2-3 veces/semana, evitando encharcamientos.
Pleno sol, requiere al menos 6 horas de luz solar directa diaria.
Ideal 15-25°C. Protege de heladas intensas.
Suelo bien drenado, ligero y rico en materia orgánica.
Fertilizante líquido para plantas con flor cada 15 días en temporada.
Ejemplos enviados por la comunidad cuando la planta estaba en floración
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